martes, 23 de julio de 2013

Cánidos vs. Félidos


Aunque la mayoría de la gente tiende a tratar a los perros y los gatos domésticos de forma parecida, existen grandes diferencias entre ambos, no únicamente fisiológicas, sinó también psicológicas. Este es un tema muy interesante a la hora de mejorar nuestra convivencia con ellos que abordaremos en otro momento.

Pero centrémonos en este caso en conocer mejor las familias de los Cánidos y los Félidos en general.




Los cánidos (Canidae) son una familia de mamíferos del orden Carnivora, de régimen carnívoro u omnívoro. Estos animales son digitígrados, es decir que permanecen y caminan apoyando solamente los dedos de sus patas, y sus características físicas principales son un hocico largo y cuerpo comprimido. Los cánidos han evolucionado para perseguir a sus presas por las zonas abiertas, lo que ha modelado su cuerpo, fuerte y flexible, extremidades y colas largas y sus pies plantígrados con 4 dedos.  Incluye animales sociales, corredores, de patas estrechas y altas, orejas grandes y hocico alargado.

Los cánidos aparecieron en Norteamérica durante el Eoceno, extendiéndose por Eurasia a través del estrecho de Bering a finales del Mioceno. A partir de esta expansión se diversificaron en numerosas especies de tamaño medio y hábitos.

Los cánidos se dividen en tres subfamilias: Subfamilia Borophaginae, Subfamilia Caninae y Subfamilia Hesperocyoninae, de las que solo una, la de los caninos (Caninae), tiene especies vivas actualmente: chacal, coyote, dingo, lobo, zorro, perro.


Los félidos (Felidae), al igual que los cánidos, también son una familia de mamíferos del orden Carnivora. Son digitígrados, tienen 4 o 5 dedos, y poseen un cuerpo esbelto, oído agudo y excelente vista. Los félidos son animales depredadores con gran fuerza, unos de actividad nocturna y otros diurna. Representan la culminación del progreso evolutivo, ya que son carnívoros por excelencia y se alimentan principalmente de vertebrados. La mayoría consume exclusivamente carne e ignora cualquier otra comida que no sea una presa viva. La capturan con sus afiladas garras y suelen matarla de un único y tenaz mordisco. Son los mamíferos cazadores más sigilosos. 

La familia Felidae surgió en Eurasia durante el Oligoceno, posiblemente a partir de la familia Miacidae. Estos primeros félidos de pequeño tamaño fueron dispersándose, alcanzando África y Norteamérica a principios del Mioceno. En el Mioceno medio se diversificaron, apareciendo los llamados dientes de sable (Machairodontinae), los felinos y los panterinos, que se dispersaron por Eurasia, África y Norteamérica. A finales del Plioceno llegaron también a Sudamérica durante el denominado Gran Intercambio Americano. Actualmente excepto en la Antártida, Oceanía y algunas islas, se los encuentran en todo el mundo.

Dentro de los félidos hay muchos géneros extintos, como: Abelia, Adelphailurus, Asilifelis Werdelin, Diamantofelis, Dinofelis, Dolichofelis, Dromopanthera, Jansofelis, Leontoceryx, Metailurus, Miracinonyx, Namafelis, Nimravides, Pikermia, Pratifelis, Proailurus, Pseudaelurus, Schaubia, Sivaelurus, Sivapanthera, Sivapardus, Vishnufelis.

Pero todavía se encuentra la Familia Felidae, que aunque no tiene especies vivientes dentro de la Subfamilia Machairodontinae y la Subfamilia Proailurinae, tiene otras 2 subfamilias con alrededor de 40 especies vivas (muchas escasean en la actualidad, porque han sido objeto de caza o porque su hábitat está siendo destruido, como pasa con el lince ibérico, el félido en mayor peligro de extinción):
Subfamilia Felinae: entre los que se encuentran el gato, guepardo, puma, lince
Subfamilia Pantherinae: incluye la pantera, león, jaguar, leopardo, tigre
Las 5 especies actuales más grandes de la familia son, por este orden: el tigre, el león, el jaguar, el leopardo y el leopardo de las nieves. En general son cazadores fuertes y rápidos (guepardo: 108 km/h; tigre: 80 km/h; leopardo: 60 km/h y león: 50 km/h).


Los cánidos se diferencian de los félidos por tener zarpas no retráctiles, hocico alargado con gran número de premolares y molares, caninos bien desarrollados, olfato extraordinario y una gran inteligencia que les permite cazar individualmente o en grupos.

Los félidos se diferencian de los cánidos por tener la cabeza redondeada, con la cavidad nasal reducida y las orejas pequeñas, el hocico corto y la boca provista de molares desgarradores, caninos muy desarrollados y la lengua cubierta de papilas raspadoras. Las especies de mayor tamaño tienen la capacidad de rugir. A diferencia de los cánidos tienen uñas retráctiles (con la excepción de los guepardos), y pueden retraer sus garras dentro de una vaina protectora mientras no las usan.

Los cánidos son más omnívoros y pueden consumir más presas invertebradas y fruta que los félidos, ya que, incluso los hipercarnívoros siguen teniendo una dentadura carnívora original de 42 dientes permanentes, y molares que permiten comer comida más variada.
Los félidos, por su parte, tienen una dentadura reducida de sólo 30 dientes permanentes y está mucho más especializada que la de los cánidos para matar con sus caninos y cortar carne con sus piezas carniceras.

Existe una paradoja científica: a pesar de que los cánidos poseen características del esqueleto cráneo-dental menos especializadas que los felinos, sus poblaciones están más especializadas ecológicamente que los felinos. Así pues, hay un contraste entre la especialización morfológica de los félidos y la especialización ecológica en los cánidos.

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