martes, 23 de julio de 2013
Equinoterapia: Terapia con caballos
La Equinoterapia o Terapia Ecuestre es una terapia integral, ya que además de cumplir funciones fisioterapéuticas, ofrece grandes beneficios en el área psicológica.
Es una técnica utilizada por profesionales de la salud física y mental para contribuir positivamente al desarrollo y rehabilitación a nivel cognitivo, físico, emocional, y social, de las personas que sufren alguna discapacidad o necesidad especial, mediante actividades orientadas, con el caballo como herramienta terapéutica de trabajo.
El caballo es integrador, rehabilitador y reeducador. Existen multitud de publicaciones que indican su utilidad como terapia complementaria, sin sustituir jamás a los tratamientos médicos alopáticos de la medicina tradicional. Los beneficios de esta técnica se deben a que el trote del caballo transmite unas 110 vibraciones por minuto que actúan sobre el sistema nervioso del paciente, estimulándole y ayudándole a mejorar a nivel psíquico y motor. La equinoterapia puede realizarse desde los 18 meses, y no hay límite de edad para su práctica. Requiere una preparación muy especial por parte de los profesionales del ámbito sanitario: habilidades ecuestres y conocimientos sobre fisioterapia, psicología y pedagogía. Se han dado numerosos casos sus resultados beneficiosos: niños autistas, incapaces de mostrar afecto, son capaces de abrazar a su caballo; jóvenes en silla de ruedas han logrado caminar; niños hiperactivos logran alcanzar estados de relajación.
El efecto beneficioso del movimiento del caballo se conoce desde la Antigüedad. Ya los griegos aconsejaban practicar equitación con el fin de mejorar el estado anímico. El mismo Hipócrates hablaba del saludable trote de los caballos. Más tarde, en el siglo XVII, la medicina utilizaba la equitación como método para combatir una importante enfermedad de la época, la gota. Es en 1875 cuando neurólogo francés Chassiagnac documentó que un caballo en movimiento mejora el equilibrio, el movimiento articular y el control muscular de los pacientes, y concluyó que montar a caballo mejoraba el estado de ánimo y era beneficioso para los parapléjicos y pacientes con trastornos neurológicos. Pero el auténtico auge en Europa surge en Alemania a partir de los años 50 y 60, cuando se experimentó el método que se utiliza en la actualidad, basado principalmente en el establecer una relación directa entre el movimiento del caballo y la respuesta del paciente.
Los objetivos de la equinoterapia son: fortalecer la musculatura, mejorar el equilibrio y la coordinación, mejorar la memoria y la capacidad de prestar atención, aumentar el vocabulario y mejorar la comunicación verbal, mejorar la autoestima y la confianza en sí mismo, relacionarse con personas diferentes al entorno habitual, creando relaciones de amistad con sus compañeros y desarrollando el amor y respeto hacia el animal, aprender a cuidar del caballo, y además, al desarrollarse al aire libre permite disfrutar del entorno, pudiendo convertirse la terapia en una autentica diversión.
La Equinoterapia está recomendada para personas con discapacidad psíquica, física o sensorial, personas con trastornos psicológicos, del lenguaje o del aprendizaje y personas con problemas de marginación o falta de adaptación social. Más concretamente, estas terapias están indicadas para casos de: Parálisis cerebral, Ataxias, Lesiones medulares, Lesiones cerebrales, Espina bífida, Parkinson, Distrofia muscular, Síndrome de Rett, Fibromialgia, Síndrome de Down, Fibrosis quística, Trastorno del desarrollo, Esclerosis múltiple, Autismo, Politraumatismos, Retraso psicomotor.
Existen diversas técnicas orientadas de tratamiento:
Hipoterapia: sesiones ecuestres dirigidas por un fisioterapeuta que se hacen tanto al lado como sobre el caballo, aprovechando los principios terapéuticos de éste, para tratar a personas con discapacidades físicas. Se basa en aspectos como la transmisión del calor corporal del cuerpo del caballo a la persona, la de impulsos rítmicos y el movimiento tridimensional.
Volteo o equitación terapéutica: consiste en hacer ejercicios de gimnasia sobre el dorso del caballo. A través del contacto con el éste y de la motivación que esto genera, aumenta la motivación, estimula la afectividad, mejora la atención y concentración, estimula la sensibilidad táctil, visual, auditiva y olfativa, ayuda al aprendizaje, la adaptación, y aumenta la capacidad de independencia.
Equitación adaptada: dirigida a aquellas personas que practican la equitación como hobbie o deporte, pero que por su discapacidad precisan adaptaciones para acceder al caballo.
Equinoterapia social: disciplina que mediante la relación afectiva que se establece con el caballo, ayuda a personas con problemas de adaptación social a superar sus conflictos e integrarse de nuevo en la sociedad.
Equitación Psicopedagógica: sesiones ejecutados por psicólogos o pedagogos, en las que se utiliza el caballo y todo su entorno como herramienta de trabajo.
Terapia ecuestre ocupacional: medio para la inserción a las actividades de la vida diaria y laboral para discapacitados.
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