sábado, 17 de agosto de 2013
La medusa inmortal
Existe una especie de medusa que podría ser la única forma de vida animal conocida que es inmortal, ya que es capaz de evitar la muerte orgánica volviendo hacia atrás en su ciclo vital: es la medusa llamada Turritopsis nutricula.
La existencia de esta especial criatura se conoce desde 1988 cuando el biólogo marino alemán Christian Sommer la descubrió en las aguas de Portofino (Italia). Ésta se ha sometida a múltiples análisis genéticos y biológicos para intentar encontrar, sin éxito por el momento, el secreto de la eterna juventud. Actualmente el biólogo japonés Shin Kubota, profesor asociado en el Laboratorio Biológico Marino Seto (SMBL) de la Universidad de Kioto, es el mayor experto mundial en Turritopsis, conocida como “la medusa inmortal”.
Esta pequeña medusa excepcional, es un hidrozoo con un diámetro de 4-5 mm, es decir, apenas medio centímetro de longitud, y de forma alta y acampanada con paredes finas y tentáculos (los especímenes jóvenes tienen ocho, pero los adultos llegan a tener hasta 80-90 tentáculos).
Experimentos de laboratorio han revelado que durante cualquiera de sus etapas vitales, desde que nace hasta que madura sexualmente como individuo, la medusa puede transformarse de nuevo en pólipo (formas animales invertebradas). Ha desarrollado esta habilidad de invertir el ciclo de vida ante condiciones adversas para evitar la muerte, volviéndose biológicamente inmortal. Cualquier situación que pueda amenazar su existencia provoca que la medusa se convierta en una especie de “bola” que se deja caer hacia el fondo acuático. Con el paso de los días acaba por transformarse en un pólipo, del que brotarán unas pequeñas ramas llamadas estolones, a través de las cuales Turritopsis vuelve a generar nuevas medusas.
La vuelta a un estado de pólipo es debido a un proceso celular de transformación específico llamado transdiferenciación, por el cual es capaz de conseguir modificar sus células una vez éstas se han diferenciado, y hacerlas retroceder a fases anteriores a su especialización. Este increible proceso para el resto de especies es algo normal en el ciclo vital de esta medusa.
En pruebas de laboratorio se demostró que el 100% de los especímenes estudiados podían volver a la fase de pólipo. Todos de los ejemplares estudiados maduraron y volvieron a la juventud en decenas de ocasiones sin perder sus características o capacidades. Pero hasta ahora el proceso no ha sido observado en la naturaleza, ya que el proceso es bastante rápido, y porque las observaciones de campo en el momento exacto son muy complicadas. Así que todavía se está en fase de comprender este fenómeno de transdiferenciación.
Breve vídeo documental:
http://www.youtube.com/watch?v=USy_lbkEmhs#at=79
Científicos suizos e italianos acreditaron que Turritopsis no está compuesta íntegramente por células madre, lo cual podría haber sido una explicación a su fascinante ciclo vital. Parece que la clave, según Kunota, está en los tentáculos, ya que al diseccionarlos, de cada porción nace un nuevo pólipo, de forma similar a como cuando un órgano dañado regenera sus tejidos.
Entrevista al biólogo japonés Shin Kubota:
http://www.quo.es/naturaleza/medusas-inmortales
La medusa Turritopsis es originaria de los mares del Caribe, pero se ha extendido a los océanos de todo el mundo, incluso se ha encontrado en el Mar Mediterráneo. Esta importante colonización se cree que es debida a la dispersión de las mismas por los barcos que navegan y descargan los tanques de lastre en diferentes zonas. A pesar de su única habilidad, las medusas Turritopsis suelen ser víctimas de las amenazas habituales de la vida del plancton, incluyendo los depredadores, o las enfermedades. Aún así el número de individuos de esta especie no para de crecer, protagonizando una invasión lenta y silenciosa, según advirtió la bióloga María Pia Miglietta, de la Pennsylvania State University.
Artículo relacionado:
http://www.abc.es/20090129/nacional-sociedad/medusa-inmortal-extiende-todos-200901290005.html
Por lo tanto, a diferencia de las demás medusas y del resto de los animales, Turritopsis no muere tras alcanzar su estado adulto, sino que es capaz de «rejuvenecer», de regresar a su forma juvenil y volver a un estado de inmadurez sexual (pólipo), y repetir su ciclo vital hasta alcanzar de nuevo la madurez, y repetirlo un número de veces que según los científicos es potencialmente infinito. Teóricamente, este ciclo puede repetirse indefinidamente, presentándose como biológicamente inmortal.
Los investigadores están estudiando a fondo la biología de la medusa para descubrir cómo es capaz de revertir su proceso de envejecimiento. Como indican los estudiosos, lo que es capaz de hacer esta medusa, equivale a una mariposa que pudiera volver a convertirse en una oruga, y luego crisálida para nacer otra vez. Su estudio es muy interesante ya que podría mejorar sensiblemente nuestra longevidad en el futuro.
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