Científicos japoneses, estudiosos del comportamiento animal, grabaron a perros con una cámara de alta velocidad para ver sus expresiones, detectando pequeños movimientos que revelan su estado de ánimo cuando ven algo o a alguien, como al mostrarles a sus responsables, a un extraño, un juguete, o un artículo no muy agradable para ellos. Dos ejemplos son los siguientes:
- Cuando ven a su cuidador los perros tienden a mover la ceja izquierda hacia arriba por media fracción de segundo.
- Cuando miran a alguien que nunca había visto, echan su oreja izquierda un poco hacia atrás.
En este vídeo se puede apreciar el interesante experimento:
Este estudio se suma a otro de la Universidad de Walden, Florida (Estados Unidos), que ha demostrado que el ser humano es capaz de reconocer emociones en el rostro de los perros mediante sus expresiones faciales. Podemos reconocer desde una expresión neutral a diversas emociones de felicidad, tristeza, sorpresa, disgusto, rabia y miedo.
En esta investigación Tina Bloom y Harris Friedman tomaron fotografías a un pastor belga de vigilancia, llamado Mal, de cinco años de edad. Éste fue sometido a diversos estímulos para generar diferentes emociones. Por ejemplo, la felicidad se provocaba haciéndole creer que iba a jugar con la pelota, y la rabia por la amenaza de un desconocido. Así se obtuvieron las imágenes correspondientes a distintas reacciones por parte del animal. Después se mostraron las fotografías a una serie de voluntarios, pidiéndoles que señalaran la emoción que veían.
La mejor tasa de reconocimiento fue para la expresión de felicidad, con un 88% de precisión. La segunda emoción mejor reconocida fue la rabia, con un 70% de precisión (en otros casos confundida con disgusto). Y en el tercer lugar el miedo, con un 45% de precisión (otras veces confundido con tristeza). Estos resultados son mayores de lo que obtendríamos por simple azar.
Artículo (en inglés):
http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0376635713000326
Desgraciadamente, la precisión para leer el resto de emociones de nuestros perros basándonos solamente en su rostro es débil. Pero como indica Miho Nagasawa, investigador del Departamento de Ciencia Animal de la Universidad Azabu, en Sagamihara (Japón), el movimiento de las cejas o las orejas son indicadores emocionales tan importantes como la posición y el movimiento de la cola, la postura, o los sonidos que el perro realiza. Es decir, que para comprender a nuestros perros, debemos observarlos de forma global, tanto su rostro como su cuerpo.


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